domingo, 30 de abril de 2023

El 702 en Grisén

   Era una fría mañana de lunes, del mes de marzo de 2010. Era lunes de Pascua. Me incorporé al servicio en la estación de Grisén a las 6'30 de la mañana. Abrir la estación, hablar con el Puesto de Mando para presentarme y que me concedieran el mando local de la estación, y por supuesto, tomarme el sacrosanto café de inicio de jornada. 

   Se presentaba una jornada apacible pues la Opel había estado de puente, y solo tenía dos trenes preparados para salir, el T-Car 93852 a Cerbere, que salía por la tarde, y un especial de chatarra GI 5xx a Vitoria/Jundiz que saldría durante la mañana. El regional 18750 de Arcos de Jalón a Zaragoza, el primer Alvia 00802 Pamplona a Madrid, todo a su hora, todo normal. Pero la mañana nos deparaba una pequeña gran "putada".

   Hacia las 9'25 de la mañana, con unos minutos de retraso sobre la hora prevista, aparecía por la banda de Cabañas el Alvia 702. Itinerario de paso por vía 3 (la única vía por la que se puede entrar/salir desde el lado Madrid al by-pass de Cabañas) y a continuación, vía 1 hasta el Cambiador de Plasencia. Salí a presenciar el paso, como era obligatorio. La verdad es que entraba muy lento, pero no creía que fuera a ocurrir nada anormal. Pasó a mí altura, me pitó, y unos 50 metros rebasado el paso de tablas, se detuvo. Primera pregunta, "¿Qué le ocurre a éste?. Ni 30" después, me llama su maquinista por el Tren-Tierra, canal 3, modalidad C. "Grisén, aquí el maquinista del 702. Me he parado por que me da caldeo en un eje del segundo vehículo de la composición, te digo algo en cuanto lo reconozca". "Conforme" le digo. Aviso al CTC, procedimiento reglamentario. Como tarda mucho a decirme algo, cojo un walkie y me acerco hasta la vía 3. Cuando llegó a la altura del tren, veo una humareda blanca salir de un bogie. Para mis adentros pienso "Mala pinta tiene". Hablo con el maquinista, y me dice "va a quedar inútil aquí mismo". Se avecina una gran tormenta y no solo por la ocupación de la vía 3, sino por los 211 viajeros que lleva el tren, que conociendo el tema de primera mano, sé cómo se las gastan cuando pasan éstas cosas.

   Hablo con el regulador del Puesto de Mando, aquella mañana Luis Pisa Novales, un gran tipo y compañero de promoción de mi hermano Alfonso. Le comento lo que voy a hacer, y me dice textualmente "tú mandas". El maquinista me dice que se puede mover a paso de hombre, y le propongo un movimiento, que rápidamente acepta. Por vía 3 hasta la señal R2 de vía 2 lado Madrid, y de ahí a la vía 2, andén principal de Grisén, para poder descender los viajeros en caso de un más que seguro transbordo. Llega el tren a la vía 2. Se baja el interventor, entra al gabinete de circulación, y me dice "Llevo 15 viajeros para el aeropuerto". Como ya había organizado unos cuantos transbordos en mis años en tierras catalanas, me anticipé a él, y ya había llamado al Centro de Gestión de Madrid, el cuál me dijo, "llama a los taxis que sean precisos". Hablando con el mismo técnico, me comentó que la situación era complicada, pues había huelga nacional de autobuses, los AVE desde Zaragoza iban todos completos, y para colmo, el tren de reserva que siempre está en la vía 0 de Delicias, había tenido que irse a Lleida para sustituir a otro tren inútil. Se complicaba y mucho la mañana. Los viajeros se iban bajando a estirar las piernas, y los más atrevidos, incluso bajaban a tomar algo caliente al bar "El Cachirulo" situado a escasos 50 metros de la estación.

   Al rato, se bajan las azafatas y el camarero del tren, y piden "refugio" en el gabinete de circulación, pues los viajeros los están asediando a preguntas, y ellos no tienen respuesta. Les ofrezco un café de verdad, "no la lavativa que dais a bordo". Sonríen. Les dejo fumar dentro. Se tranquilizan. Se van los 15 del aeropuerto con Ramón, el taxista de Figueruelas, Javi de Alagón, y el taxista de Pinseque, del que no recuerdo el nombre. Un problema menos. También he llamado a la patrulla móvil de Zaragoza, y a la Guardia Civil para que me controlen "al ganado". En ese momento, me llama el Centro de Gestión de Madrid, y me dice que el único transbordo posible, es al 609 Pamplona a Madrid, que pasa por aquí a las 12'20. Se me viene el mundo encima. Dos horas con 195 viajeros en una estación que dispone de una mínima sala de espera, y nada más. El interventor ya le ha comunicado a los viajeros cómo se va a continuar el viaje, y como es lógico, y hasta comprensible, estallan. Todos quieren hacer reclamación escrita, "no contra usted, que es muy amable, pero si contra la Renfe". Les dejo hacer, van pasando de uno en uno al gabinete y van escribiendo. En 45' se acaba el libro, y no hay más para rellenar... Afortunadamente, va pasando el tiempo, y cada vez falta menos para las 12'20. Descienden todos los viajeros con sus maletas y apartamos el tren inútil a la vía 10.

   Por fin llegan las 12, se vislumbra el final de ésta odisea. El CTC me avisa de la llegada del 609. Para facilitar la maniobra de pasar de vía 3 a vía 2 de andén principal, ordeno a uno de los agentes de maniobras, que se suba a la cabina de cola del 609, para que el maquinista no se tenga que recorrer el tren y cambiar de cabina, haciendo así más rápida la maniobra. Se completa dicho movimiento, los viajeros, con ayuda de los de la patrulla móvil, de la guardia civil, y del que suscribe, pues los andenes son bajos, se suben al tren. Una mujer de unos 80 años, viajera del tren, me dice "eres muy amable y muy majo, ten éste pequeño detalle que llevaba para mis nietos, que te lo has ganado". Era una bolsa con caramelos de Solano. En días posteriores supe que, además del aluvión de reclamaciones que pusieron los viajeros en Madrid Puerta de Atocha, hubo una reclamación muy peculiar, y fue la de ésta misma señora alabando mi labor en tan complicadas circunstancias. Gente buena que hay por el mundo, y que por desgracia, se deja ver poco. El Jefe de Terminal de Grisén, Antonio Lacarta, me regaló en las navidades de aquel año, un estuche de vino en agradecimiento por lo sucedido. De mi jefatura, aún sigo esperando algo, no sé, un mensaje, algo..., quizá sea muy iluso, puede ser. 


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