EL DÍA QUE ME ENAMORÉ DEL CANFRANC
Recuerdo, que en mi casa, que también era la de un pedazo de FERROVIARIO como fue mi querido padre, siempre se hablaba de trenes. Aún recuerdo aquellos años 70, donde mi difunto padre venía reventado de trabajar, de hacer interminables jornadas en Circulación, concretamente en La Cartuja, y en Utebo, y la primera petición de su hijo era, "Papá, pintame un tren". Y muchas veces, aquel "tren" subía a Canfranc...
En casa, siempre escuché multitud de anécdotas de la línea, como la muerte de un máquinista y fogonero de una doble por cola en el túnel n°6 o "del Caracol", o una divertida historia con uno de mis hermanos de protagonista en el puente del río Gas, en Navasa, o aquella de "...cachaba y media sobre el carril, si sigue nevando así, la mayor nevada conocida..."
El primer viaje del que yo tengo recuerdo vivo, fue en 1978, en dicho viaje, mi abuelo José me hizo una foto en el lado francés, posando cual pequeño guardagujas con una gorra de la UGT. No sé qué habrá sido de aquella foto, pero después de tantos años sigue viva en mi memoria. Después, todos los años subíamos, incluso un año recuerdo haber llegado a Canfranc a medianoche con el TER de Madrid, y alojarnos toda la familia en el Hotel Internacional... Tantos y tantos viajes...
Por si no hubiese tenido suficiente flechazo con Canfranc, muchos años más tarde, concretamente a finales de 2009, fui destinado unos días a prestar servicio allí, a darle las vacaciones a un compañero. Mi enamoramiento tuvo lugar cuando hice la apertura de la estación, (comunicación telefónica con Ayerbe y Sabiñánigo, en aquel caso), salir al pequeño andén de vía 7, sentarme en el helador borde del andén, y quedarme embobado viendo la majestuosidad del edificio en la noche. El enamoramiento dura a día de hoy, y durará hasta el final de mis dias...
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