martes, 12 de diciembre de 2023

Un oasis llamado Samper (IV y último)

 Como os dije en la última entrada del blog, dedicaré ésta entrega para hablar del personal que trabajaba en Samper, contando vida y milagros. Los míos ya los sabéis, por lo que os ahorraré el tostón...

Empezaré por el personal de Circulación. En primer Pascual Tortosa, natural de Guadix, pero viviendo en Caspe desde hace más de 50 años. Un buen típo, afable y buen trabajador. Fue el que me dió las prácticas. Era muy aficionado al pirograbado, y en especial a hacer grabados de todo lo que tuviera que ver con el Fútbol Club Barcelona. 

Evelio Baeta, natural de Chiprana, pero también residente en Caspe. Buena gente, a veces un poco callado, pero profesionalmente muy bueno. Como afición principal tenía el desgastar suela de zapatilla andando arriba y abajo el andén de la vía 3.

Pepito Dolader, de Caspe, que venía a dar los descansos, licencias y vacaciones, cuando el que suscribe estaba destacado en la otra punta del mapa. Muy callado, cuando mi expediente se calló como una puta, e incluso se permitió el lujo de ponerme a caldo en "petit commitee".

Sigamos con el personal de Terminales de Mercancías. Empiezo con Joaquín Costán Sonsona, más conocido como "Errol Flynn", "Corvin Costan", o "el mudo", a causa de hablar siempre a gritos, según su propia versión, por faltarle una cuerda vocal. Desagradable como persona y como compañero, pero hay que reconocer que currando con él, la faena siempre salía rápida y sin contratiempos destacables.

Antonio Bernad, de La Puebla de Hijar. Buen típo, aficionado al FFCC, y un muy buen currante. Muy influenciado por "el Mudo", pues siempre iban juntos en el turno de día, pero cuando el otro elemento no estaba cerca, daba gusto establecer una conversación con él.

Manolo Navarro Orcal, natural de Samper, aunque con residencia laboral en Zaragoza Plaza. Venía a darle las vacaciones a los titulares de la residencia. Con él, tuve el mayor susto de mi carrera profesional, pues yo acostumbraba a confiar al 100% en los compañeros de Terminales en el momento de hacer maniobras dentro de las vías de Endesa, pero una noche metió la pata, y le costó dos días de empleo y sueldo, y casi me enpluman a mi también. Poco tiempo después de ese incidente, Manolo tuvo un desgraciado accidente en Zaragoza Plaza, que le costó una amputación del pie derecho y una lesión muy grave de la pierna izquierda.

Migalanchel Martín Pardos, más conocido como "el baturro". Más raro que un perro verde, pero una excelentísima persona. Siempre iba de noche, y cuando coincidamos, muchas veces hablábamos en fabla aragonesa entre nosotros. Particularmente memorables eran nuestras interpretaciones a dúo vocal del "S' ha Feito de Nuey" a viva voz, en mitad del andén, y a altas horas de la madrugada. 

Continuaremos con los maquinistas. Primero, Pepe Jarque Giraldos, de Caspe. Muy estricto a la hora de currar y del reglamento, pero muy buena gente. Un sentido del humor un tanto peculiar, y en aquellos años, era concejal de servicios públicos de Caspe por el PSOE.

Sigamos con Julián del Amo, aficionado al FFCC hasta las trancas. Una gozada trabajar con él. Además de muy buen conocedor de su trabajo y del material, también un gran divulgador.

Ricardo Gracia Agüelo, más conocido como "Ligallo". Quizá el único maquinista que he visto pasar por Samper, capaz de poner al rojo vivo el escape de las locomotoras 319 en el ramal de la Térmica. Para él, la limitación de 50 en todo el ramal "no existía". No sé si era creyente o no, pero no descarrilar en el ramal yendo a tope como iba, se podría considerar un milagro...

Y por último, Manolo Sevil Bes, de Samper, aunque residente en la urbanización El Zorongo de Zaragoza. Una bellísima persona y un grandísimo compañero. Si te podía hacer un favor, te lo hacía aunque tuviera que ir de propio. Era mi proveedor oficial y transportista de Quesos Fanbar. Y a la hora de trabajar con él, simplemente maravilloso. A cuantos aficionados al FFCC, les ha dado el "bautismo de cabina" en el ramal de la Térmica. 

Espero que os hayan gustado mis vivencias... Seguiré escribiendo nuevas entradas, pero no sé cuándo, pues recordar según que cosas, me hace mucho daño emocional... Hasta pronto!!!

domingo, 10 de diciembre de 2023

Un oasis llamado Samper (y III)

 Como ya habréis leído en anteriores entregas, Samper era una de esas estaciones en las que, o hacías afición, o desarrollabas un odio patológico hacia el ferrocarril. En mi caso, y en mi condición de "ferrosexual" (así me bautizó un compañero de Atención al Cliente de Zaragoza Delicias), siempre fue afición. Esa estación a todas las horas del día, tenía más peligro que un mono con dos pistolas. 

Era una estación en la que era complicado trabajar, y si no te anticipabas a la jugada, podrías acabar con un lío de tres pares. Ello era debido al paso de la línea general de Barcelona, y la confluencia con el ramal de la Térmica de Andorra, que llegaba a tener hasta 20 circulaciones diarias, sin contar maniobras, o máquinas aisladas, y que había que compatibilizar con los trenes impares que iban en fila india por la general, y eso sin olvidarnos de los trenes de viajeros, que gracias a las chapuzas adiferas, debían entrar siempre a la vía 3 de anden principal, por ser el único anden alto de toda la estación. A determinadas horas del día, un auténtico hervidero...

Con la presencia de las dobles tracciones de locomotoras 319 en cabeza de los trenes de la Térmica, y por ser el único lugar de la península donde se producía dicho suceso con carácter ordinario, Samper era lugar de peregrinaje para los Amigos del FFCC, hecho que algunos (pocos) agradecíamos, pues significaba tener compañía con la que hablar de aficiones comunes, y para otros (la mayoría) era poco menos que una tortura china. Entre éstos últimos, se encontraba Joaquín Costán Sonsona, más conocido como "el mudo", "Errol Flynn", o "Corvin Costan", y que calificaba a los aficionados como "los okupas". Me costó bastantes riñas con semejante impresentable, pues ver a la gente rondando por las vías 3, 1, 2 y 4 (las vías de circulación), aún y con mi permiso para hacerlo, al señorito Costán (que se creía Jefe de Terminal, y no era más que un Ayudante Ferroviario con galones) no le gustaba verlos por allí y menos pertrechados con sus cámaras de foto y vídeo. Decía que, "me estorban los okupas". Otros compañeros eran de la opinión de este infraser, y ello me costó ser visto como un bicho raro, pero francamente, me importaba (y me sigue importando) tres cojones (perdón)...

Particularmente, siempre he defendido el quehacer de los aficionados, pues en su día, yo fui uno de ellos. Eso no quiere decir que la inmensa minoría de ellos fueran los únicos buenos, respetuosos con la normativa, y cordiales con el personal. La inmensa mayoría son auténticos indeseables que se piensan que pueden pisarte, y que saben más que tú, por el simple hecho de participar en un foro, o porque han visto vídeos, pero de pisar vía ni idea. 

Allí he conocido a personas como Javier López Ortega, que sin tener carnet de conducir, se iba desde Barcelona a Mora la noche anterior con su bici a cuestas, dormía en el andén de Mora, y al día siguiente, te aparecía por Samper con el 15309. Un tío majísimo, afable y con muchas ganas de aprender. Y a gente que hace ese típo de sacrificios, pues que menos que ayudarle. A Javier, y a otros como Sonic, Lucas García, Evarujo y otros pocos, les avisaba de las circulaciones mediante un SMS a 0,25€ el mensaje. Ellos a cambio, me citaban en los agradecimientos de sus fotos. Con el tiempo, llegué a prestarles un walkie talkie de mi propiedad, pero sintonizados y memorizados los canales del Tren Tierra para no tener que andar pendientes de la cobertura del móvil. Gente buena y sana con los que mantengo la amistad tantos años después...

Próxima entrega y última sobre Samper, hablaré sobre los trabajadores de Renfe y Adif, y prometo no dejar títere con cabeza. Hasta la próxima, amig@s!!! Espero que os guste ésta entrega.

domingo, 22 de octubre de 2023

Un oasis llamado Samper (II)

 Como dije en la última entrega de este peculiar blog, llegué a Samper en Octubre de 2008. Después de realizadas las prácticas, pasé a prestar servicio como uno más. Al ser una estación de "12 horas" y abrir solo de Lunes a las 6.00 hasta el Sábado a las 6.00 de la mañana. Con ese gráfico, con solo dos agentes de circulación se sacaba el servicio, quedando el tercero (servidor de ustedes) para dar vacaciones, licencias, bajas, etc, etc... Por tanto, desde el primer momento, volví a salir destacado a otras estaciones cercanas, y otras más alejadas. Pero de esos destacamentos hablaré en otra entrega, amenazad@s quedáis.

Mi primer servicio efectivo en Samper fue la primera quincena de noviembre de 2008, para darle las vacaciones al Sr. Baeta. Recuerdo bien que mi debut fue en el turno de tarde-noche, con unas peculiaridades bastante notorias. Teóricamente el horario era de 18'00 a 6'00, pero en la práctica se desarrollaba desde las 17'36, hora en que llegaba el Regional Express 15016 hacia Barcelona, en el que se iba el agente que había estado de día, y se prolongaba hasta las 7'21 de la mañana, en que pasaba el Regional 15309 procedente de Mora la Nova, y en él venía el relevo (Tortosa y Baeta vivían en Caspe). 

En este turno de tarde-noche, el relevo se hacía a pie de tren, pues yo venía de Zaragoza, y nada más bajar del tren, ya me estaba esperando Evelio con la paleta de las OT (Operaciones Terminadas), que por aquel entonces, dábamos a los trenes de viajeros. Después de irse el regional y contemplar el paso de la cola, se iniciaba el ritual del relevo en si. Firmar la entrada al turno en el Libro de Telefonemas, saludar a las dos bandas del CTC, y al figura de Endesa que estuviera de servicio en la Central Térmica de Andorra, y con el cual, estableciamos una suerte de "bloqueo telefónico" para la circulación de trenes, que se hacía mediante el necesario concurso de una emisora de radio igual que las de los radioaficionados, con su micrófono y tal. Bastante rudimentario, pero mucho más efectivo que la m..... de los walkie-talkies de la dotación, que con un poco de suerte te ibas a 50 metros de la estación, e igual hasta hablabas.

El turno era entretenido, tenías maniobras, trenes de viajeros, dabas billetes para los regionales, hacías un montón de documentación, veías tantas colas de tren que te llegabas a sentir como un importante urólogo, y hasta tenías tiempo de dormitar un rato entre las 0'45 y las 3'00, intervalo en el que se paraba todo. Después venía todo de golpe como los indios en las películas del oeste, los trenes a la distancia de bloqueo, maniobras con las máquinas de los carboneros, ponte la gorra, coge el farol, y jodido de frío vete a pitarle al carbonero vacío de la 8, (más lejos no podía estar el puñetero tren). Pero te divertias, y aunque estabas reventado de trabajar, aguantabas bien hasta la llegada del 15309, en el cual te subías, caías rendido en el asiento, e ibas sobando hasta Delicias. Más de una vez me ha despertado el maquinista cuando hacía el cambio de cabina para apartar el tren. Sueño profundo que tenía servidor por aquel entonces... 

(CONTINUARÁ EN PRÓXIMAS ENTREGAS)


domingo, 18 de junio de 2023

Un oasis llamado Samper (I)

 Aterricé en Samper a mediados de octubre de 2008. Utilizando un símil montañero, fue la llegada a la cima de una montaña llena de adversidades y zancadillas por parte de la Jefatura de Barcelona Sur, "escalada" que había comenzado cerca de año y medio antes.

Unos días antes de empezar las prácticas reglamentarias en mi nueva residencia, me di una vuelta por allí, de tren a tren, para conocer el gabinete, la playa de vías, y a uno de los compañeros a los que iba a relevar, pues éste mozo, con mi llegada, se iba trasladado a Zaragoza. Era Vázquez, más conocido como "Nono" que se fue al CTC de Portillo. Aquel día fui con el 5016 y vuelta con el 5015, para poder ver el relevo de personal, puesto que Samper era una estación de 12 horas, y el cambio se hacía a las 18'00 horas (teóricamente).

Ya conocía bien la estación, puesto que había ido innumerables veces a fotografiar los trenes carboneros, que usaban el ramal de Endesa entre Samper y la Central Térmica "Teruel" sita en las proximidades de Andorra "la Fea" (popularmente se la conocía así por las gentes de la comarca), y fue un mero trámite. 

Una vez se oficializó mi traslado desde Lleida a Samper, me dispuse a iniciar mi periodo de prácticas. Me concedieron 80 horas para poder realizar el procedimiento de habilitación. Como ya conocía las instalaciones, la verdad es que me hubiera sobrado con 20-25 horas, pues el resto de jornadas las dediqué a desempeñar las funciones de auxiliar de circulación, ya que había que cumplir lo estipulado en el libro de prácticas. 

En aquellos primeros días, fui una semana de día, y otra de noche. De día con Evelio Baeta, de Caspe. Buena persona, y con aficiones como la pesca, y en los ratos sin trenes, caminar el andén de la vía 3 arriba y abajo, hasta hartarse. Por la noche, con Pascual Tortosa, también de Caspe, y con una afición muy curiosa, los pirograbados, y la verdad es que hacía verdaderas virguerías, pero la peste a quemado dentro del gabinete, era horrorosa. 

Mención aparte era el personal de maniobras. En el turno de día, siempre estaban Antonio Bernad, muy buena gente, que vivía en La Puebla de Hijar, y Joaquín Costán Sonsona, natural  de Samper, también conocido como "El Mudo" o "El Cuervo", por gritar a todo el mundo y por graznar más que hablar (según él mismo, porque tenía un defecto en las cuerdas vocales). Éste último era muy peculiar, quizá demasiado, pero hay que reconocer, que se trabajaba muy rápido y muy bien con él y con Antonio. Por la noche, siempre estaba Migalanchel Martín Pardos, más conocido como "el Baturro", y que era, de lejos, con el que mejor me llevaba, puesto que compartíamos aficiones, tales como hablar en Aragonés, la montaña y la geografía.

Luego estaban los maquinistas que aseguraban los carboneros de/hacia la Térmica. Estaba Pepe Jarque, que vivía en Caspe, buena gente, aunque un poco raro a la hora de currar. El segundo en discordia era Manolo Sevil, natural de Samper, y magnífico tanto como persona y como maquinista. Para darle los descansos y vacaciones a los anteriormente citados, venía de Zaragoza, Ricardo Gracia Agüelo "Ligallo", que era un tipo muy peculiar. 

El próximo día, seguiremos con la descripción de las instalaciones, y con lo que más os gusta a tod@s, las anécdotas, batallitas y curiosidades, pero para ello habrá que esperar un poco (hablar de ello me provoca una mezcla de nostalgia, melancolía y mala leche, bastante nociva para la salud).

Hasta pronto, amig@s...

domingo, 30 de abril de 2023

El 702 en Grisén

   Era una fría mañana de lunes, del mes de marzo de 2010. Era lunes de Pascua. Me incorporé al servicio en la estación de Grisén a las 6'30 de la mañana. Abrir la estación, hablar con el Puesto de Mando para presentarme y que me concedieran el mando local de la estación, y por supuesto, tomarme el sacrosanto café de inicio de jornada. 

   Se presentaba una jornada apacible pues la Opel había estado de puente, y solo tenía dos trenes preparados para salir, el T-Car 93852 a Cerbere, que salía por la tarde, y un especial de chatarra GI 5xx a Vitoria/Jundiz que saldría durante la mañana. El regional 18750 de Arcos de Jalón a Zaragoza, el primer Alvia 00802 Pamplona a Madrid, todo a su hora, todo normal. Pero la mañana nos deparaba una pequeña gran "putada".

   Hacia las 9'25 de la mañana, con unos minutos de retraso sobre la hora prevista, aparecía por la banda de Cabañas el Alvia 702. Itinerario de paso por vía 3 (la única vía por la que se puede entrar/salir desde el lado Madrid al by-pass de Cabañas) y a continuación, vía 1 hasta el Cambiador de Plasencia. Salí a presenciar el paso, como era obligatorio. La verdad es que entraba muy lento, pero no creía que fuera a ocurrir nada anormal. Pasó a mí altura, me pitó, y unos 50 metros rebasado el paso de tablas, se detuvo. Primera pregunta, "¿Qué le ocurre a éste?. Ni 30" después, me llama su maquinista por el Tren-Tierra, canal 3, modalidad C. "Grisén, aquí el maquinista del 702. Me he parado por que me da caldeo en un eje del segundo vehículo de la composición, te digo algo en cuanto lo reconozca". "Conforme" le digo. Aviso al CTC, procedimiento reglamentario. Como tarda mucho a decirme algo, cojo un walkie y me acerco hasta la vía 3. Cuando llegó a la altura del tren, veo una humareda blanca salir de un bogie. Para mis adentros pienso "Mala pinta tiene". Hablo con el maquinista, y me dice "va a quedar inútil aquí mismo". Se avecina una gran tormenta y no solo por la ocupación de la vía 3, sino por los 211 viajeros que lleva el tren, que conociendo el tema de primera mano, sé cómo se las gastan cuando pasan éstas cosas.

   Hablo con el regulador del Puesto de Mando, aquella mañana Luis Pisa Novales, un gran tipo y compañero de promoción de mi hermano Alfonso. Le comento lo que voy a hacer, y me dice textualmente "tú mandas". El maquinista me dice que se puede mover a paso de hombre, y le propongo un movimiento, que rápidamente acepta. Por vía 3 hasta la señal R2 de vía 2 lado Madrid, y de ahí a la vía 2, andén principal de Grisén, para poder descender los viajeros en caso de un más que seguro transbordo. Llega el tren a la vía 2. Se baja el interventor, entra al gabinete de circulación, y me dice "Llevo 15 viajeros para el aeropuerto". Como ya había organizado unos cuantos transbordos en mis años en tierras catalanas, me anticipé a él, y ya había llamado al Centro de Gestión de Madrid, el cuál me dijo, "llama a los taxis que sean precisos". Hablando con el mismo técnico, me comentó que la situación era complicada, pues había huelga nacional de autobuses, los AVE desde Zaragoza iban todos completos, y para colmo, el tren de reserva que siempre está en la vía 0 de Delicias, había tenido que irse a Lleida para sustituir a otro tren inútil. Se complicaba y mucho la mañana. Los viajeros se iban bajando a estirar las piernas, y los más atrevidos, incluso bajaban a tomar algo caliente al bar "El Cachirulo" situado a escasos 50 metros de la estación.

   Al rato, se bajan las azafatas y el camarero del tren, y piden "refugio" en el gabinete de circulación, pues los viajeros los están asediando a preguntas, y ellos no tienen respuesta. Les ofrezco un café de verdad, "no la lavativa que dais a bordo". Sonríen. Les dejo fumar dentro. Se tranquilizan. Se van los 15 del aeropuerto con Ramón, el taxista de Figueruelas, Javi de Alagón, y el taxista de Pinseque, del que no recuerdo el nombre. Un problema menos. También he llamado a la patrulla móvil de Zaragoza, y a la Guardia Civil para que me controlen "al ganado". En ese momento, me llama el Centro de Gestión de Madrid, y me dice que el único transbordo posible, es al 609 Pamplona a Madrid, que pasa por aquí a las 12'20. Se me viene el mundo encima. Dos horas con 195 viajeros en una estación que dispone de una mínima sala de espera, y nada más. El interventor ya le ha comunicado a los viajeros cómo se va a continuar el viaje, y como es lógico, y hasta comprensible, estallan. Todos quieren hacer reclamación escrita, "no contra usted, que es muy amable, pero si contra la Renfe". Les dejo hacer, van pasando de uno en uno al gabinete y van escribiendo. En 45' se acaba el libro, y no hay más para rellenar... Afortunadamente, va pasando el tiempo, y cada vez falta menos para las 12'20. Descienden todos los viajeros con sus maletas y apartamos el tren inútil a la vía 10.

   Por fin llegan las 12, se vislumbra el final de ésta odisea. El CTC me avisa de la llegada del 609. Para facilitar la maniobra de pasar de vía 3 a vía 2 de andén principal, ordeno a uno de los agentes de maniobras, que se suba a la cabina de cola del 609, para que el maquinista no se tenga que recorrer el tren y cambiar de cabina, haciendo así más rápida la maniobra. Se completa dicho movimiento, los viajeros, con ayuda de los de la patrulla móvil, de la guardia civil, y del que suscribe, pues los andenes son bajos, se suben al tren. Una mujer de unos 80 años, viajera del tren, me dice "eres muy amable y muy majo, ten éste pequeño detalle que llevaba para mis nietos, que te lo has ganado". Era una bolsa con caramelos de Solano. En días posteriores supe que, además del aluvión de reclamaciones que pusieron los viajeros en Madrid Puerta de Atocha, hubo una reclamación muy peculiar, y fue la de ésta misma señora alabando mi labor en tan complicadas circunstancias. Gente buena que hay por el mundo, y que por desgracia, se deja ver poco. El Jefe de Terminal de Grisén, Antonio Lacarta, me regaló en las navidades de aquel año, un estuche de vino en agradecimiento por lo sucedido. De mi jefatura, aún sigo esperando algo, no sé, un mensaje, algo..., quizá sea muy iluso, puede ser.