martes, 23 de julio de 2024

Gwen y su triste final en Cambrils

 Era un 24 de Julio, del año 2006, en la estación de Cambrils. Yo estaba dándole las vacaciones a Ramón Martínez Gallardo, alias "Macaco", durante toda la segunda quincena de julio, saliendo para ello de mi residencia "habitual" de Salou. La jornada era de 12 horas, entre las 7'30 de la mañana (para poder ir con el 18059, y no andar tirando de taxi pagado por la empresa, como hacíamos en Salou), y las 19'30, justo después de pasar el 00694 "García Lorca". En Cambrils hacíamos de todo, venta de billetes regionales, grandes líneas, megafonía, consignas, y dábamos las OT a todos los trenes de viajeros con parada comercial allí. En determinados momentos del día, nos faltaba un plumero en el culo para hacer el trabajo completo, y evitar que Elena hiciera la limpieza de la estación.

Aquel día todo transcurría normal. Pero al mediodía, presenciando el paso del Euromed 01112, observé la presencia de una persona al borde del andén principal lado Salou, con claras intenciones suicidas. Afortunadamente todo se quedó en un inmenso pitadón del tren mientras pasaba a 160. Me acerqué hasta el final del andén, y vi a una chica de veintipico años (posteriormente supe que tenía 26), irlandesa, aunque hablaba perfectamente español. Intenté tranquilizarla, le dije de venir dentro de la estación, a lo que ella accedió. La invité a un zumo magnífico que comprábamos en el bar de enfrente de la estación. Allí estuvimos hablando durante más de media hora, y entre otras cosas, me contó que quería morirse, porque su novio la había abandonado unos meses antes de casarse en su Irlanda natal. Estaba en Cambrils de vacaciones con sus padres. Le dije de llamar a sus padres y no quiso, desconozco el motivo, aunque lo más seguro que fuera por ahorrarles el disgusto. Mientras hablábamos, llamé al Puesto de la Guardia Civil, y les informé de la situación. Al rato vinieron, y de mutuo acuerdo con la pareja de agentes, se la llevaron primero al cuartelillo para ficharla, y posteriormente la llevarían al hospital Santa Tecla de Tarragona, al menos eso acordamos. Jamás sospeché que sería la última vez que vería a Gwen con vida.

La tarde discurría con normalidad, muchos viajeros de regreso de pasar el día en Barcelona, y los habituales de todas las tardes de vuelta a sus domicilios en Tarragona, y en Barcelona. Todo iba sobre ruedas, y pronto llegaron las 19'25, hora del paso directo del 00694, canté por la megafonía el paso de tren directo en catalán, castellano y en inglés como de costumbre, y salí a presenciar el paso del último tren de mi jornada. El andén estaba atestado de gente, pues a la distancia del García Lorca, iba el Regional Express 18058 hacia Barcelona. El tren venía dando un concierto de pito desde bastante antes de la estación, debido a los pasos a nivel existentes. Cuando el tren pasó a mí altura, un pitadón tremendo porque al final del andén, alguien se había tirado a la vía. Frenazo de emergencia y el tren parado más allá de la Riera de Cambrils pues venía lanzado a 160. Me acerqué al final del andén, y entre restos irreconocibles, vi un melena de pelo rubio. Ahí me di cuenta de la tragedia que acababa de suceder. Era ella, era Gwen. Al poco tiempo, vino andando por la vía el maquinista del 694, absolutamente descompuesto. Ambos reconocimos la vía 1 y vimos el desastre, mientras avisábamos al 112. En escasos 5', vino la Guardia Civil, ambulancia, y todo el monario, pero desgraciadamente ya no había nada que hacer. Al preguntarle a la Guardia Civil, que porqué la habían soltado sin llevarla al hospital, nos dijeron con todo su papo, que "ella dijo que estaba bien, y que no necesitaba ayuda". Una de las peores mentiras que me han podido contar en la vida. El maquinista y yo, vimos claramente en sus ojos que mentían como bellacos. Y allí estaba Gwen, o lo que quedaba de ella, gracias a una negligencia gravísima. No me  perdonaré jamás, el no haberme asegurado de que los civiles la llevaran al hospital, y confiar en su palabra. Por desgracia he visto varios arrollamientos, y tan traumático como aquel, ninguno. A fecha de hoy, sigo acordándome de vez en cuando de Gwen...


viernes, 19 de abril de 2024

Por tierras gironines y del Alt Empordá (Parte primera)

Llevo tiempo queriendo escribir sobre mis años en Girona y alrededores. Aterricé en Girona siendo un agente perteneciente a la residencia de Barcelona Sants, y destacado, en principio, exclusivamente a Girona. Allí desarrollaba las funciones propias de mi cargo de factor sencillo, tales como atención al cliente, información, y venta de billetes tanto inmediata como anticipada. Nos alojábamos en el hotel Ultonia, sito en la Gran Vía de Jaume I, y a escasos 7-8' andando de la estación. En dicho hotel y centro de trabajo, coincidía con otro agente destacado desde Barcelona Sants, llamado Miguel Ángel Mostazo, natural de Cáceres, era un buen tipo. Como los dos éramos de sitios lejanos, nos doblábamos turnos y también se los hacíamos a los pertenecientes a Girona, haciendo verdaderas salvajadas a la hora de currar, para pillar un mínimo de 10-12 descansos seguidos. 

Mostazo no se movía de Girona, pero yo si que iba también a Figueres, dándose muchos turnos de salir del hotel a las 4'30 de la mañana, para ir a la estación, subirme en un material vacío (2 electrotrenes serie 448 que por falta de capacidad en Figueres, dormían en Girona), salir a las  4'55, llegar a Figueres a las 5'30, empezar a trabajar a las 5'45, pegarse una jartá de vender billetes hasta las 13'30, y a las 14'00 con el Catalunya Express 5090 Portbou a Barcelona, volver a Girona, donde comia deprisa y corriendo, para después empezar a currar desde las 15'00 hasta las 22'45 (hora a la que pasaba el Talgo Camas de Paris, y llegaba el último Catalunya Express, el 5049). Un palizón en toda regla, pero éramos jóvenes...

El amigo Mostazo y yo, tenemos el dudoso honor, no superado por nadie hasta la fecha, de haber trabajado 34 días seguidos, doblando turno, él solo en Girona, y yo alternando Girona y Figueres. ¿Entendéis ahora porqué digo siempre que estoy como una puta cabra?. Pues por cosas como ésta.

En cuanto al personal, había de todo, gente muy maja, y gente muy servil con el entonces Jefe de Explotación de Girona, señor De Frutos (al cual vi muchos años después en Jaca, pues tenía una "querida" de allí). Entre los primeros y en Girona, puedo citar a Mariangels Terrades, a Manuel Cruz, a Carmen Llorente, a "la vikinga" Victoria Puertollano, Arturo Fortón, Fernando  Sánchez, Zamorita, Moisés Sáez, Luis Simón Algora, y mogollón de maquinistas e interventores.Entre los serviles, Carolina Soto, Miguel Juan Reina y Rafael Aguilar, bautizado como "la sombra" por ser el acompañante eterno del señor De Frutos. En Figueres, gente majísima, como Carmen Vila, Santi Vila, Iñaki Barrera (que tenía un hermano factor de circulación en Olite), Serafín Sánchez, Ángel Villalba, Mateo Flecha, Armando, un supervisor llamado Ángel Lorente ( cuyo ojo derecho echaba ráfagas cuando entraba en su oficina una viajera de buen ver), Pepe Luque, y como no, mi buen amigo Manel Martí Dot, natural de Sant Miquel de Fluviá, y una excelente persona y mejor compañero. Solo había un garbanzo negro allí, un mal bicho que vivía en la vivienda de encima del vestíbulo, llamado Tomás Rodero Lozano, más conocido por Manel, como "la ONG" o "Panchitos Sin Fronteras". Malo como supervisor y horroroso como compañero...

Continuará...

domingo, 14 de abril de 2024

El día que volví a nacer

22 de abril del año 2010. Aquella noche, pernoctando en el Hotel Villa de Ayerbe, ya me di cuenta que la pequeña herida que llevaba en la pantorrilla izquierda, no estaba cicatrizando bien, pero no le di la importancia suficiente. Simplemente me di la vuelta en la cama, y continué durmiendo, pues me levantaba a las 4'30.

Me levanté a esa hora, y me duché para espabilarme, pues aunque era una noche fresca, tenía que ir andando hasta la estación de Ayerbe, sita a unos 10' largos andando desde el hotel. Allí tenía que subirme en la cabina de la 333 que encabezaba el 54580 de Zaragoza Arrabal a Canfranc, con el fin de ir hasta Santa María y La Peña, y abrir dicha estación. El tren llegó a Ayerbe a las 5'50 de la mañana y se estacionó en la vía 3 de andén principal.

En la cabina de la 333.369, estaban Pepe Gris, y mi buen amigo Ramón Cebrián Huete, con los que enseguida establecí una amena charrada. El tren se puso en marcha a las 6'05, después que don Jose Manuel Escuer Barluenga (quedaros con éste nombre), estableciese bloqueo con Canfranc, y abriese la línea a circulación. Golpe de chiflo y linterna en verde, y a correr. Llegamos a La Peña en menos de 20 minutos debido a la ligereza del tren, unas 300 toneladas debido a ser material vacío (15 tolvas cerealeras). Me bajé de la locomotora y me dispuse a abrir la estación.

Abrí el gabinete de circulación, cogí la llave Bouré C, y me dirigí al andén. Allí, levante el "Carlitos" ( el cartelón "C", con el que se señala una estación cerrada, pero apta para circulación, y así lo llaman en Andalucia) y lo metí en la oficina. Inserté las llaves en los tornos de las señales y las cerré, quedando en situación reglamentaria de "Parada Diferida". Esperé a la llegada del 54580 a Sabiñánigo para establecer comunicación telefónica con esa estación, y así poder participar en el bloqueo telefónico, y establecer dos cantones de bloqueo, uno entre Ayerbe y La Peña, y otro entre La Peña y Sabiñánigo, debido a que ese día estaba prevista la circulación de un tren de trabajos y una dresina de vía y obras. 

El famoso "Carlitos". Foto de ejemplo.

Establecí bloqueo con Ayerbe y Sabiñánigo para la circulación del "Correo" 15640 (Regional Zaragoza a Canfranc). Abrí la señal E'2 y me dediqué a esperar. Escuer desde Ayerbe, me anunció la salida del tren de aquella estación. Yo estaba sentado en el gabinete de circulación revisando documentos, cuando noté un calor "extraño" en mi pierna izquierda. Bajé la mirada y vi un enorme charco de sangre en el suelo. Me levanté de la silla y salí al andén, donde me desplomé pero sin perder el conocimiento. Intenté llamar por teléfono, pero no había cobertura y no tenía fuerzas para volver al gabinete a llamar a Ayerbe. Mi pantorrilla sangraba a chorro, literalmente, y se hacía un nuevo charco en el andén. Grité "Socorro" varias veces, hasta que un camionero de la factoría de creosotado Eiforsa, situada enfrente de la estación se dió cuenta y vino corriendo. Allí le instruí brevemente para avisar a Ayerbe de lo que estaba pasando. Y todo esto, con el Regional de camino a mi estación...

Llegó el Regional y me encontraron tumbado en el suelo del andén y en medio de un charco de sangre. Jose Luis Benito, alias "el Magras", maquinista del Regional, todo descompuesto, se bajó del tren y estuvo a mí lado en todo momento. Jose Manuel Escuer, que vino desde Ayerbe conduciendo como si estuviera en un rallye, también. Gracias a ellos dos, puedo contar ésta batallita. 

También gracias al doctor Tortosa, del Centro de Salud de Ayerbe que vino enseguida, y que dispuso que el helicóptero del 112 me llevara al hospital San Jorge de Huesca, pues hizo una estimación de mi pérdida de sangre, de en torno a unos 2 litros y pico, y dudaba que pudiera "sobrevivir" al recorrido por carretera hasta Huesca. Y también agradecido al personal del hospital, pues gracias a la transfusión de varias bolsas de sangre, pude volver a hacer vida "normal" pasados unos días. A quien no le di las gracias, y suerte tuvo que no le escupiese en la cara, fue al médico de ADIF en Zaragoza, Rafael Ibáñez, porque se negó en redondo a darme la baja por accidente laboral, dejándolo en "un leve incidente", y por tanto en una baja por enfermedad común. Como dicen los modernos, "olé tú chocho".

Historietas para no dormir, y echarse unas risas... Espero que os guste.

viernes, 22 de marzo de 2024

La línea de Canfranc. De Tardienta a Huesca

 La línea de Canfranc actual, realmente se compone de varias líneas, si nos atenemos a su origen histórico. En primer lugar, tenemos la línea Tardienta a Huesca, de 1864. En segundo lugar, la línea de Huesca a Jaca, de 1883, y en tercer y último lugar, de Jaca a Canfranc en 1928. Mención aparte es la variante ferroviaria de Huesca, inaugurada en 2007, y que supuso la clausura de los primeros 12 kilómetros, entre Huesca y Alerre, de la línea original. 

Como "cabecera" de linea tenemos Tardienta, situada en la línea general Zaragoza Arrabal a Barcelona Norte, inaugurada en 1861. Tardienta debe su desarrollo al ferrocarril, siendo desde siempre cuna de muchos ferroviarios pertenecientes a todos los servicios posibles, desde Vía y Obras hasta Tracción, pasando por Electrificación y Circulación en la actualidad. 

A continuación, venía Vicién, pequeña localidad por la que la vía cortaba por su mitad, quedando a un lado las casas, y al otro lado las tierras de labor.

Y finalmente, en ésta primera línea, tenemos Huesca, estación término desde siempre, situada en las afueras de la localidad. Tuvo una muy amplia playa de vías, con varios apartaderos particulares, y en su antiguo edificio una bonita marquesina, que desapareció junto al edificio original a principios de los 2000. 

Siempre fue una línea secundaria, y como tal, con una armadura de vía bastante deficiente, y unas instalaciones muy rudimentarias. A partir de los años 50, y en los años 80 del pasado siglo, sufrió una renovación primero y una rehabilitación después de todo el armamento de vía, y de todas las escasas obras de fábrica de la línea. A principios de los 2000, fue renovada con materiales modernos, e incluso electrificada a 3000 voltios en corriente continua de manera efímera, convirtiéndose poco después a la tensión de 25 Kv de corriente alterna, con parámetros que permiten la circulación de trenes a velocidades superiores a los 200 kilómetros por hora, aunque no se superan en la actualidad, dada la configuración y la longitud de la línea. 

martes, 12 de diciembre de 2023

Un oasis llamado Samper (IV y último)

 Como os dije en la última entrada del blog, dedicaré ésta entrega para hablar del personal que trabajaba en Samper, contando vida y milagros. Los míos ya los sabéis, por lo que os ahorraré el tostón...

Empezaré por el personal de Circulación. En primer Pascual Tortosa, natural de Guadix, pero viviendo en Caspe desde hace más de 50 años. Un buen típo, afable y buen trabajador. Fue el que me dió las prácticas. Era muy aficionado al pirograbado, y en especial a hacer grabados de todo lo que tuviera que ver con el Fútbol Club Barcelona. 

Evelio Baeta, natural de Chiprana, pero también residente en Caspe. Buena gente, a veces un poco callado, pero profesionalmente muy bueno. Como afición principal tenía el desgastar suela de zapatilla andando arriba y abajo el andén de la vía 3.

Pepito Dolader, de Caspe, que venía a dar los descansos, licencias y vacaciones, cuando el que suscribe estaba destacado en la otra punta del mapa. Muy callado, cuando mi expediente se calló como una puta, e incluso se permitió el lujo de ponerme a caldo en "petit commitee".

Sigamos con el personal de Terminales de Mercancías. Empiezo con Joaquín Costán Sonsona, más conocido como "Errol Flynn", "Corvin Costan", o "el mudo", a causa de hablar siempre a gritos, según su propia versión, por faltarle una cuerda vocal. Desagradable como persona y como compañero, pero hay que reconocer que currando con él, la faena siempre salía rápida y sin contratiempos destacables.

Antonio Bernad, de La Puebla de Hijar. Buen típo, aficionado al FFCC, y un muy buen currante. Muy influenciado por "el Mudo", pues siempre iban juntos en el turno de día, pero cuando el otro elemento no estaba cerca, daba gusto establecer una conversación con él.

Manolo Navarro Orcal, natural de Samper, aunque con residencia laboral en Zaragoza Plaza. Venía a darle las vacaciones a los titulares de la residencia. Con él, tuve el mayor susto de mi carrera profesional, pues yo acostumbraba a confiar al 100% en los compañeros de Terminales en el momento de hacer maniobras dentro de las vías de Endesa, pero una noche metió la pata, y le costó dos días de empleo y sueldo, y casi me enpluman a mi también. Poco tiempo después de ese incidente, Manolo tuvo un desgraciado accidente en Zaragoza Plaza, que le costó una amputación del pie derecho y una lesión muy grave de la pierna izquierda.

Migalanchel Martín Pardos, más conocido como "el baturro". Más raro que un perro verde, pero una excelentísima persona. Siempre iba de noche, y cuando coincidamos, muchas veces hablábamos en fabla aragonesa entre nosotros. Particularmente memorables eran nuestras interpretaciones a dúo vocal del "S' ha Feito de Nuey" a viva voz, en mitad del andén, y a altas horas de la madrugada. 

Continuaremos con los maquinistas. Primero, Pepe Jarque Giraldos, de Caspe. Muy estricto a la hora de currar y del reglamento, pero muy buena gente. Un sentido del humor un tanto peculiar, y en aquellos años, era concejal de servicios públicos de Caspe por el PSOE.

Sigamos con Julián del Amo, aficionado al FFCC hasta las trancas. Una gozada trabajar con él. Además de muy buen conocedor de su trabajo y del material, también un gran divulgador.

Ricardo Gracia Agüelo, más conocido como "Ligallo". Quizá el único maquinista que he visto pasar por Samper, capaz de poner al rojo vivo el escape de las locomotoras 319 en el ramal de la Térmica. Para él, la limitación de 50 en todo el ramal "no existía". No sé si era creyente o no, pero no descarrilar en el ramal yendo a tope como iba, se podría considerar un milagro...

Y por último, Manolo Sevil Bes, de Samper, aunque residente en la urbanización El Zorongo de Zaragoza. Una bellísima persona y un grandísimo compañero. Si te podía hacer un favor, te lo hacía aunque tuviera que ir de propio. Era mi proveedor oficial y transportista de Quesos Fanbar. Y a la hora de trabajar con él, simplemente maravilloso. A cuantos aficionados al FFCC, les ha dado el "bautismo de cabina" en el ramal de la Térmica. 

Espero que os hayan gustado mis vivencias... Seguiré escribiendo nuevas entradas, pero no sé cuándo, pues recordar según que cosas, me hace mucho daño emocional... Hasta pronto!!!

domingo, 10 de diciembre de 2023

Un oasis llamado Samper (y III)

 Como ya habréis leído en anteriores entregas, Samper era una de esas estaciones en las que, o hacías afición, o desarrollabas un odio patológico hacia el ferrocarril. En mi caso, y en mi condición de "ferrosexual" (así me bautizó un compañero de Atención al Cliente de Zaragoza Delicias), siempre fue afición. Esa estación a todas las horas del día, tenía más peligro que un mono con dos pistolas. 

Era una estación en la que era complicado trabajar, y si no te anticipabas a la jugada, podrías acabar con un lío de tres pares. Ello era debido al paso de la línea general de Barcelona, y la confluencia con el ramal de la Térmica de Andorra, que llegaba a tener hasta 20 circulaciones diarias, sin contar maniobras, o máquinas aisladas, y que había que compatibilizar con los trenes impares que iban en fila india por la general, y eso sin olvidarnos de los trenes de viajeros, que gracias a las chapuzas adiferas, debían entrar siempre a la vía 3 de anden principal, por ser el único anden alto de toda la estación. A determinadas horas del día, un auténtico hervidero...

Con la presencia de las dobles tracciones de locomotoras 319 en cabeza de los trenes de la Térmica, y por ser el único lugar de la península donde se producía dicho suceso con carácter ordinario, Samper era lugar de peregrinaje para los Amigos del FFCC, hecho que algunos (pocos) agradecíamos, pues significaba tener compañía con la que hablar de aficiones comunes, y para otros (la mayoría) era poco menos que una tortura china. Entre éstos últimos, se encontraba Joaquín Costán Sonsona, más conocido como "el mudo", "Errol Flynn", o "Corvin Costan", y que calificaba a los aficionados como "los okupas". Me costó bastantes riñas con semejante impresentable, pues ver a la gente rondando por las vías 3, 1, 2 y 4 (las vías de circulación), aún y con mi permiso para hacerlo, al señorito Costán (que se creía Jefe de Terminal, y no era más que un Ayudante Ferroviario con galones) no le gustaba verlos por allí y menos pertrechados con sus cámaras de foto y vídeo. Decía que, "me estorban los okupas". Otros compañeros eran de la opinión de este infraser, y ello me costó ser visto como un bicho raro, pero francamente, me importaba (y me sigue importando) tres cojones (perdón)...

Particularmente, siempre he defendido el quehacer de los aficionados, pues en su día, yo fui uno de ellos. Eso no quiere decir que la inmensa minoría de ellos fueran los únicos buenos, respetuosos con la normativa, y cordiales con el personal. La inmensa mayoría son auténticos indeseables que se piensan que pueden pisarte, y que saben más que tú, por el simple hecho de participar en un foro, o porque han visto vídeos, pero de pisar vía ni idea. 

Allí he conocido a personas como Javier López Ortega, que sin tener carnet de conducir, se iba desde Barcelona a Mora la noche anterior con su bici a cuestas, dormía en el andén de Mora, y al día siguiente, te aparecía por Samper con el 15309. Un tío majísimo, afable y con muchas ganas de aprender. Y a gente que hace ese típo de sacrificios, pues que menos que ayudarle. A Javier, y a otros como Sonic, Lucas García, Evarujo y otros pocos, les avisaba de las circulaciones mediante un SMS a 0,25€ el mensaje. Ellos a cambio, me citaban en los agradecimientos de sus fotos. Con el tiempo, llegué a prestarles un walkie talkie de mi propiedad, pero sintonizados y memorizados los canales del Tren Tierra para no tener que andar pendientes de la cobertura del móvil. Gente buena y sana con los que mantengo la amistad tantos años después...

Próxima entrega y última sobre Samper, hablaré sobre los trabajadores de Renfe y Adif, y prometo no dejar títere con cabeza. Hasta la próxima, amig@s!!! Espero que os guste ésta entrega.

domingo, 22 de octubre de 2023

Un oasis llamado Samper (II)

 Como dije en la última entrega de este peculiar blog, llegué a Samper en Octubre de 2008. Después de realizadas las prácticas, pasé a prestar servicio como uno más. Al ser una estación de "12 horas" y abrir solo de Lunes a las 6.00 hasta el Sábado a las 6.00 de la mañana. Con ese gráfico, con solo dos agentes de circulación se sacaba el servicio, quedando el tercero (servidor de ustedes) para dar vacaciones, licencias, bajas, etc, etc... Por tanto, desde el primer momento, volví a salir destacado a otras estaciones cercanas, y otras más alejadas. Pero de esos destacamentos hablaré en otra entrega, amenazad@s quedáis.

Mi primer servicio efectivo en Samper fue la primera quincena de noviembre de 2008, para darle las vacaciones al Sr. Baeta. Recuerdo bien que mi debut fue en el turno de tarde-noche, con unas peculiaridades bastante notorias. Teóricamente el horario era de 18'00 a 6'00, pero en la práctica se desarrollaba desde las 17'36, hora en que llegaba el Regional Express 15016 hacia Barcelona, en el que se iba el agente que había estado de día, y se prolongaba hasta las 7'21 de la mañana, en que pasaba el Regional 15309 procedente de Mora la Nova, y en él venía el relevo (Tortosa y Baeta vivían en Caspe). 

En este turno de tarde-noche, el relevo se hacía a pie de tren, pues yo venía de Zaragoza, y nada más bajar del tren, ya me estaba esperando Evelio con la paleta de las OT (Operaciones Terminadas), que por aquel entonces, dábamos a los trenes de viajeros. Después de irse el regional y contemplar el paso de la cola, se iniciaba el ritual del relevo en si. Firmar la entrada al turno en el Libro de Telefonemas, saludar a las dos bandas del CTC, y al figura de Endesa que estuviera de servicio en la Central Térmica de Andorra, y con el cual, estableciamos una suerte de "bloqueo telefónico" para la circulación de trenes, que se hacía mediante el necesario concurso de una emisora de radio igual que las de los radioaficionados, con su micrófono y tal. Bastante rudimentario, pero mucho más efectivo que la m..... de los walkie-talkies de la dotación, que con un poco de suerte te ibas a 50 metros de la estación, e igual hasta hablabas.

El turno era entretenido, tenías maniobras, trenes de viajeros, dabas billetes para los regionales, hacías un montón de documentación, veías tantas colas de tren que te llegabas a sentir como un importante urólogo, y hasta tenías tiempo de dormitar un rato entre las 0'45 y las 3'00, intervalo en el que se paraba todo. Después venía todo de golpe como los indios en las películas del oeste, los trenes a la distancia de bloqueo, maniobras con las máquinas de los carboneros, ponte la gorra, coge el farol, y jodido de frío vete a pitarle al carbonero vacío de la 8, (más lejos no podía estar el puñetero tren). Pero te divertias, y aunque estabas reventado de trabajar, aguantabas bien hasta la llegada del 15309, en el cual te subías, caías rendido en el asiento, e ibas sobando hasta Delicias. Más de una vez me ha despertado el maquinista cuando hacía el cambio de cabina para apartar el tren. Sueño profundo que tenía servidor por aquel entonces... 

(CONTINUARÁ EN PRÓXIMAS ENTREGAS)