Como ya habréis leído en anteriores entregas, Samper era una de esas estaciones en las que, o hacías afición, o desarrollabas un odio patológico hacia el ferrocarril. En mi caso, y en mi condición de "ferrosexual" (así me bautizó un compañero de Atención al Cliente de Zaragoza Delicias), siempre fue afición. Esa estación a todas las horas del día, tenía más peligro que un mono con dos pistolas.
Era una estación en la que era complicado trabajar, y si no te anticipabas a la jugada, podrías acabar con un lío de tres pares. Ello era debido al paso de la línea general de Barcelona, y la confluencia con el ramal de la Térmica de Andorra, que llegaba a tener hasta 20 circulaciones diarias, sin contar maniobras, o máquinas aisladas, y que había que compatibilizar con los trenes impares que iban en fila india por la general, y eso sin olvidarnos de los trenes de viajeros, que gracias a las chapuzas adiferas, debían entrar siempre a la vía 3 de anden principal, por ser el único anden alto de toda la estación. A determinadas horas del día, un auténtico hervidero...
Con la presencia de las dobles tracciones de locomotoras 319 en cabeza de los trenes de la Térmica, y por ser el único lugar de la península donde se producía dicho suceso con carácter ordinario, Samper era lugar de peregrinaje para los Amigos del FFCC, hecho que algunos (pocos) agradecíamos, pues significaba tener compañía con la que hablar de aficiones comunes, y para otros (la mayoría) era poco menos que una tortura china. Entre éstos últimos, se encontraba Joaquín Costán Sonsona, más conocido como "el mudo", "Errol Flynn", o "Corvin Costan", y que calificaba a los aficionados como "los okupas". Me costó bastantes riñas con semejante impresentable, pues ver a la gente rondando por las vías 3, 1, 2 y 4 (las vías de circulación), aún y con mi permiso para hacerlo, al señorito Costán (que se creía Jefe de Terminal, y no era más que un Ayudante Ferroviario con galones) no le gustaba verlos por allí y menos pertrechados con sus cámaras de foto y vídeo. Decía que, "me estorban los okupas". Otros compañeros eran de la opinión de este infraser, y ello me costó ser visto como un bicho raro, pero francamente, me importaba (y me sigue importando) tres cojones (perdón)...
Particularmente, siempre he defendido el quehacer de los aficionados, pues en su día, yo fui uno de ellos. Eso no quiere decir que la inmensa minoría de ellos fueran los únicos buenos, respetuosos con la normativa, y cordiales con el personal. La inmensa mayoría son auténticos indeseables que se piensan que pueden pisarte, y que saben más que tú, por el simple hecho de participar en un foro, o porque han visto vídeos, pero de pisar vía ni idea.
Allí he conocido a personas como Javier López Ortega, que sin tener carnet de conducir, se iba desde Barcelona a Mora la noche anterior con su bici a cuestas, dormía en el andén de Mora, y al día siguiente, te aparecía por Samper con el 15309. Un tío majísimo, afable y con muchas ganas de aprender. Y a gente que hace ese típo de sacrificios, pues que menos que ayudarle. A Javier, y a otros como Sonic, Lucas García, Evarujo y otros pocos, les avisaba de las circulaciones mediante un SMS a 0,25€ el mensaje. Ellos a cambio, me citaban en los agradecimientos de sus fotos. Con el tiempo, llegué a prestarles un walkie talkie de mi propiedad, pero sintonizados y memorizados los canales del Tren Tierra para no tener que andar pendientes de la cobertura del móvil. Gente buena y sana con los que mantengo la amistad tantos años después...
Próxima entrega y última sobre Samper, hablaré sobre los trabajadores de Renfe y Adif, y prometo no dejar títere con cabeza. Hasta la próxima, amig@s!!! Espero que os guste ésta entrega.
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